Seguramente estoy ciega;
para negarme el sueño del abandono del nido.
Tiendo los brazos al cielo bañada en pólvora
vagando entre noches indiferentes.
Escribiré en el vacío cogiendo pétalos secos
Baile de lágrimas que ninguno escucha más
Donde muere el viento.
En la penumbra de las sábanas
una plegaria susurrada callará la inquietante mirada.
El adios elegido entre flores que colorean el mañana;

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